El estudio de las antigüedades
egipcias tiene de parecido al de la astronomía: en que embarga a los que a
ello se dedican, arrancándolos por completo de las cosas de este “bajo
mundo” y transportándolos a regiones etéreas. Para los egiptólogos,
Cambises, Alejandro, César, Carlo Magno y otros personajes que al común de
los mortales nos parecen antiquísimos, vivieron en el inmediato ayer. Los
egiptólogos, a lo mismo que los astrólogos, se salen de este mundo; con la
única diferencia de que los astrónomos se remontan a distancias inmensas
en el espacio mientras que los egiptólogos se alejan a distancias inmensas
en el tiempo; porque la historia de Egipto estaba ya acabándose cuando
comenzaba a alborear la de Grecia. La expedición de los Argonautas y de la
Guerra de Troya son acontecimientos tan remotos en la historia de los
griegos que, lo mismo que los trabajos de Hércules pertenecen a la fábula
más que a la historia, dudándose hasta que sucedieran realmente. Sin
embargo, en el tiempo en el que se les supone ocurridos, estaba ya, la
historia de Egipto, como digo, en sus postrimerías.
Nosotros, como turistas,
tenemos todas las ventajas, Si nos concentramos, podremos ser astrónomos o
egiptólogos combinados con los antropólogos sociales de la modernidad,
teniendo una visión global de lo de arriba, de lo de abajo y de lo que está
sobre la superficie. Un gran conjunto, puesto sobre una elegante mesa y,
todo, magníficamente servido gracias a los estudiosos que nos han dejado
ese banquete como la herencia más que rica.
Saquémosle el mayor provecho de los provechos a un viaje
de esta envergadura y abrámonos para recibir todo lo que se nos regale.
Solo deberemos estar alertas para no dejar de aprovechar una sola
oportunidad.
Deseo que esta breve información
ayude en comprender, en algo, a este grandioso país, haciendo a un lado las
referencias exageradas o, tal vez erróneas, o quizá, ciertas, que nos
llegan muchas veces por la manipulación y, otras, por verdadero amarillismo
de las noticias propagadas por medios de comunicación internacionales,
especialmente sobre los fanatismos de la religión practicada
in situ, en el Egipto de hoy.
LUXOR.
Pequeña ciudad situada en el emplazamiento de la antigua
Tebas, ofrece los más ricos tesoros del Alto Egipto. Su templo a Karnak,
está dedicado al dios sol Amon Ra. Es aquí en donde se encuentran las
ruinas de la grandiosa sala hipóstola con sus 134 columnas de granito rosa,
algunas con 23 m de altura. Antiguamente, el camino de Karnak a Luxor, de
unos 2km de largo, estaba construido por una avenida bordeada de esfinges
con cabezas de carnero. Algunas sobreviven. Aquí se podrá visitar el
templo dedicado a Amón, levantado por los faraones Amenothep III y Ramsés
II, que se puede considerar el Partenón de la arquitectura egipcia por su
perfecto clasicismo.
Lo que la mayoría de los
visitantes conocen actualmente como Luxor, es un área separada en tres
partes: la cuidad misma de Luxor, la Villa de Karnak a un par de kilómetros
hacia el noreste y los monumentos de la necrópolis de la antigua Tebas en
el banco occidental del Nilo. A lo largo del Río, el que por alguna razón
parece ser más majestuoso en este lugar, las hileras de las estacionadas
“feluccas” y barcazas antiguas comparten el banco este y sus costeras
con hoteles flotantes de cadenas hoteleras, algunas de renombre mundial.
Detrás de la fachada presentada al turista, se encuentran calles
abigarradas, con viviendas hechas de adobe y llenas de gente, casi todas
amigables. Luxor es, en definitiva, uno de los puntos inolvidables de la
visita a Egipto.
TEBAS, LA CIUDAD DE LOS MUERTOS
Célebre en el mundo por las sepulturas de los grandes
faraones, también guarda tumbas de sacerdotes, reinas, funcionarios y
grandes dignatarios, adornadas con frescos que se conservan admirablemente.
En el Valle de los Reyes se visita normalmente la Tumba de Tutankhamon, Deir
el-Bahri y el templo de la Reina Hatshepsut. Este templo, adosado al
acantilado, posee diversas terrazas escalonadas en una de las cuales se
narra con pinturas y bajorrelieves, el nacimiento de esta Reina. Dentro del
área se visita, además del Valle de los Nobles y el Valle de las Reinas,
el Templo de Medinet Abu y los colosos de Memnon, antes de regresar a Luxor
mismo.
EL TEMPLO A DENDERAH.
Hathor fue la diosa del placer
y del amor; normalmente se le representaba como a una vaca o como mujer con
cara de vaca y sobre su peinado llevaba colocado un disco solar, entre dos
cuernos. Ella era la diosa beneficiaria del amor maternal y familiar, de la
belleza y de la luz. Los griegos la asociaron con Afrodita. El templo
amerita una visita especial porque y si aunque todo indica el declive de un
estilo puro de arte egipcio, se conserva maravillosamente y será una visita
para ser atesorada: completo, con un techo masivo de piedra, cámaras
obscuras, pasajes subterráneos y columnas muy altas inscritas con jeroglíficos,
el Templo principal de Hathor está casi intacto, mientras que la necrópolis
de Denderah incluye tumbas de dinastías tempranas y evidencia de que Chepos
y otros faraones más tardíos construyeron el complejo del templo en la
forma que ahora se conserva. Aunque destruido por los ptolomeos y los
romanos, su muy peculiar diseño sugiere se construyó en el sitio de un
templo antiguo, reproduciendo el carácter y mitología del templo original.
Hathor fue también la nodriza de Horus, antes de convertirse en su compañera
y representa a Ihy, el aspecto juvenil de los dioses creadores. Denderah fue
un sitio de ritual, en donde Hathor dio nacimiento a Horus y este templo se
levanta, al filo del desierto, como esperando su regreso.
ABU SIMBEL.
El Templo Mayor es uno que Ramsés II, faraón de Egipto,
construyó en Nubia y uno de los más completos en cuanto a construcción y
de más bella arquitectura. Es el más grande, dedicado al culto del Dios
del Sol, Ra-Horasty y, como guardianes se ven cuatro colosos gigante es de
Ramsés de una altura de 20 metros cada uno. El templo presenta otras
figuras, todas celebrando la salida del sol, entre ellos monos babuinos, la
familia del faraón que incluye a su madre y a su esposa. Nefertary, hijos,
hijas... Adentro y al fondo, con el sancta santorum, existen cuatro estatuas
de dioses y de Ramsés mismo y hasta aquí llegan los rayos del sol por la
mañana, en días determinados del año: el 21 de Febrero y el 22 de octubre,
día de su nacimiento y día de su coronación, respectivamente.
El segundo Templo,menor que el
anterior, está situado a unos metros al norte del primero y fue esculpido
de la roca por órden de Ramsés II para su hermosa esposa, Nefertary, para
que fuera adorada allí junto con otros dioses. Está dedicado al Amor y la
Belleza, a Hathor –cuya estatua se encuentra en el santuario sagrado, y a
su esposa. El visitante que hasta aquí llega, se queda sorprendido al
contemplar una de las mayores cúpulas de hormigón del mundo, sobre la que
se levanta el monte artificial situado detrás del Templo de Abu Simbel.
Los dos templos llamaron mucho
la atención del mundo cuando fueron amenazados por las aguas tras la
construcción de la presa. El llamamiento para salvar estos dos templos,
hecho por Egipto, fue atendido por la UNESCO que en 1959 se lanzó a una
campaña de salvamento de los monumentos de Nubia, que constituyen una parte
importante de una de las civilizaciones más antiguas. En 1963, se inició
el proyecto cuyo costo alcanzó los 36 millones de dólares norteamericanos.
Y, gracias a este proyecto que tuvo respuesta, podemos contemplar los
templos de Abu Simbel en su nuevo emplazamiento, sobre la colina y
recibiendo al Sol, cada mañana.
TEMPLO DE KOM OMBO.
Está en la provincia de Asuán
y en la ciudad de Kom Ombo. Construido sobre una colina que da al Nilo, su
historia se remonta a la época ptolemaica. En esa ciudad que está
localizada a 45km de Asuán, también se encuentran tumbas de la época
arcaica.
TEMPLO DE EDFU.
También en la provincia de Asuán, está situado a 123km al norte de
esta capital de provincia. En la ciudad de Edfu, se encuentra uno de los
templos más bonitos,y que se caracteriza por la grandiosidad de su
construcción y magnitud. Pertenece a la época ptolemaica y fue dedicado al
culto del Dios Horus.