EL NUEVO EGIPTO
ASUAN
La ciudad de Asuán se encuentra en la orilla derecha del Nilo, a 899km. al sur de El Cairo. Es también centro de enlace y paso para el Sudán y puerta para adentrarse en el corazón del continente africano. Su importancia comercial es grande y es famosa internacionalmente por su Presa situada al sur de la Ciudad y que fue construida en 1902 y supuso el comienzo de la irrigación moderna en el país. La Alta Presa es un milagro de la ingeniería del Siglo 20; se considera como una de las más grandes del mundo. Fue construida para defender a Egipto de las inundaciones que anegaban grandes zonas y para evitar que el agua se perdiera en el Mediterráneo. Su longitud es de 3600 m; su altitud máxima desde el fondo del río es de 111 metros y su anchura en la parte superior llega a 40 m. El visitante de Asuan puede ver a la Isla Elefantina con sus templos y el Jardín Botánico, el Museo, el Nilómetro cuya historia se remonta a la época romana y ha sido utilizado hasta hace poco. Otro monumento interesante es el Mausoleo del Agha Khan, dirigente del grupo Ismailí. Está construido en la orilla occidental y su arquitectura corresponde al estilo fatimi. También se puede pasear en ‘felucca’. Cuando se visita la Presa se hace parada en el Templo egipcio de Philae y en el sitio del obelisco inconcluso.
 
EL CAIRO.
Me gusta mucho esta ciudad. En, el hoy, es la más grande y populosa de Egipto y del Africa y abunda en casas muy buenas y en edificios públicos magníficos. Muchos visitantes le ponen el defecto de tener las calles muy estrechas y muy mal pavimento en ellas y que, el tráfico y que la contaminación matan hasta el más sano. Es verdad. Pero, a cambio, encontremos que aún existen muchas casas con extensos y preciosos jardines, siendo, por dentro, admirables por sus pisos, mármoles, mosaicos y celosías. Sus patios están rodeados de arquerías, sus muros cubiertos de arabescos, sus fuentes son artísticas y arrulladoras y sus techos están artesonados o alicatados. Las mejores casas moriscas de Sevilla, son pobres y mezquinas comparadas con muchísimas de El Cairo. Tienen por lo general, pocas vistas a la calle. Las ventanas hacia el exterior, cuando las hay, están presentadas en cuerpos muy salientes del plano de la fachada y cerradas por esas magníficas celosías que antes menciono, muchas de ellas de labor exquisita. Ocurre a menudo en las calles estrechas, que los cuerpos salientes de los pisos altos de las casas de este lado casi se tocan con las de enfrente, cubriendo casi por completo la calle y dejándola ensombrecida, que en un clima tan ardoroso y, muchas veces, -infame, como el que aquí predomina, es en extremo agradable. Se dice que las casas de El Cairo se parecen en mucho a las de la parte antigua de Damasco pues existen muchos palacios y edificios públicos, y como lo mencioné anteriormente, verdaderamente espléndidos. De las mezquitas que son más de cuatrocientas, cincuenta de ellas, por lo menos, son notables como obras de arte y hay algunas muy antiguas, que datan de los inicios del Islamismo, como la primera Mezquita construida en Egipto, en El Cairo, la de Amr, construida en el Siglo 7 por el líder musulmán Amr Ibn el Aas, de la que me fascina haber leído en el pequeño libro, tesoro, de Jorge Luis Borges, “El Aleph”, que los fieles que concurren a ella, saben muy bien que, el universo, está en el interior de una de sus columnas de piedra que rodean al patio central y, que, aunque nadie, claro está, puede verlo, quienes pegan la oreja a la superficie, declaran percibir, al poco tiempo, su atareado rumor. Se sabe por la historia que las columnas de esta mezquita proceden de otros templos de religiones anteriores a la islámica pero como escribió Abendalún, --y aquí se confirma--, que ‘en las nuevas repúblicas fundadas por nómadas, es indispensable el concurso de forasteros para todo lo que se refiera a la albañilería’. En lo personal puedo agregar que la Mezquita de Amr Ibn El Aasm se encuentra ubicada en la zona de El Fostat. Esta, además alberga la más antigua universidad islámica (es una Madraza) y en donde se continúa impartiendo su mensaje en la misma forma que se hacía hace unos 900 años. Es espaciosa, sencilla y en su arquitectura, por la descripción que hacemos, es obvio que varias eras están representadas. Puedo citar algunas otras mezquitas, entre muchas, como la de Hassan. Es de singular magnificencia por sus mármoles, jaspes, pórfidos, arabescos esculpidos en bronce y suelos de mosaicos que tiene. La de Sub-el-Ozab, pequeña, magnífica, rodeada de dependencias entre las cuales merece citarse un colegio o universidad musulmana, el más importante en Egipto, y con una copiosa biblioteca. La mayor de las mezquitas en El Cairo es la de Tulum, construida en el Siglo 9 y que pasa por ser el mejor monumento religioso de Egipto. Solo viéndola, uno podrá formarse una idea de su riqueza, suntuosidad y buen gusto de la construcción, de la delicadeza de sus tallas, del efecto que nos hacen sus pórticos y arquerías. Sus arcos son ojivales, lo cual confirma que ya no hay artista o arqueólogo que no lo sepa: que la ‘ojiva’ no es invención europea ni propiedad particular del estilo que llamamos ‘gótico’.
 
Además de los palacios y mezquitas, había en El Cairo innumerables casas de baño. No sé cuantas de ellas permanezcan vivas. Muchas de ellas solían ser magníficas y sobre toda ponderación. Leí en un libro escrito en el Siglo 19 que también existían multitud de cisternas y aljibes, muchos de los cuales estaban adornados con columnas de mármol y rejas de bronce de trabajo muy artístico, Los egipcios eran y siguen siendo muy aficionados a los baños. Aquí se baña todo el mundo y, a menudo, hasta dos veces al día, costumbre que está muy extendida en también todas las tierras y ciudades del Oriente. Pero, no se vaya a creer mi lector que estos baños, los que aún existan, son como los que se estilan en Europa. Estos son baños ‘árabes’, según les llaman unos o, ‘turcos’, como los llaman otros, pero a lo que se me antoja pensar no son ni lo uno ni lo otro, sino baños ‘romanos’ o ‘greco-romanos’, mejor dicho, pues la costumbre de los baños debieron tomarla, estos pueblos,   de los griegos, los cuales se transmitieron también a los romanos, antes de aterrizar en estas tierras, pues como lo indica el nombre de ‘termas’, completamente griego, con que designaban los romanos a sus establecimientos de baños, que como sabemos, eran magníficos y no hay que hacer mucha memoria para recordar el nombre de alguno.
 
Sobre el origen de estas casas de baño en Egipto, sería algo pretencioso y, tal vez, absurdo, el atribuir a pueblos pastoriles y nómadas como lo han sido los pueblos árabes y turcos, habitantes casi siempre de desiertos donde el agua es y era una rareza, esta costumbre de ‘bañarse’. El antecedente que se piensa funciona es el que estos pueblos fueron conquistados primero por los griegos y luego por los romanos, dejando estos conquistadores una impresión profunda en sus costumbres y se atribuye grandemente al Cristianismo, cuya esencia es contraria a cuanto sea conceder atención a las cosas materiales en esta vida terrenal, en perjuicio de las almas, en que los baños cayeran en desuso en Europa durante la Edad Media y no hayan vuelto a introducirse sino en forma pobre, en la Era Moderna. Estoy conforme con esa opinión que por ahí se rumora y es esa de que a la Edad Media se le podría catalogar como a la Edad Sucia por el horror al agua que la distinguió.
 
Dejando a los baños, a los griegos y romanos, hablemos ahora de los jardines públicos, grandes, con gran número de kioskos, usados para tomar café o fumar, y no para pasear, costumbre poco común en El Cairo.
 
Los cementerios, que existen varios, unos dentro y otros fuera de la ciudad, son dignos de verse, aunque sea superficialmente, por su suntuosidad de muchos de sus sepulcros y de sus lápidas, algunas simples pero otras, llenas de artistería.
 
La instrucción pública en El Cairo alcanza un nivel muy alto, tanto por el número como por la importancia de sus escuelas, Hay infinidad de ellas gratuitas, sostenidas por fundaciones piadosas. Cada mezquita, cada aljibe, cada fuente, suele tener anexa una escuela gratuita. Hay, además, grandes establecimientos destinados a la media y a la alta enseñanza.
 
Aunque la Ciudad de El Cairo está a 13 metros sobre el nivel del mar y ocupa, la parte antigua, la falda de una colina suave en cuya parte alta está la Ciudadela, muchas calles y plazas de estos barrios quedaban  con los suelos bajo el agua en los períodos de las crecidas del Nilo, cuando llegan las aguas a su mayor altura y antes de que se construyera la Gran Presa de Asuán. . Varios canales muy anchos cruzan la ciudad y existen en esa parte vieja veintitantos puentes para atravesarla.
 
El Nilo crece todos los años, desde el solsticio verano hasta finales de octubre o principios de noviembre y mengua de noviembre a junio. Esas alternativas responden a los períodos de aguas y el tiempo seco de las tierras tropicales donde nacen los ríos que finalmente forman al Nilo, unos de los cuales corren desde la Abisinia (Etiopía) y otros desde muy adentro del Africa subsahariana. En las crecidas, todas las tierras llanas del valle quedaban inundadas. Ahora, como digo, son controladas.
 
Mirándolo bien, Egipto no es más que un oasis largo y estrecho como si fuera una cinta, tendido de sur a norte a través del basto desierto que, comenzando en las riveras occidentales del Africa, se extiende de Oeste a Este hasta la India, compartiendo una ancha zona del Africa en sí, más la Arabia y grandes regiones de Persia (Irán) y Afganistán. Sin el Nilo, Egipto solo sería otra parte del Desierto del Sahara pues las lluvias, aquí, son raras. Pero, no solamente el agua sino también la tierra le debe Egipto al Nilo, pues toda la que tiene es la que el Río le aporta en sus inundaciones y que se ha ido acumulando con el curso de los siglos o milenios. Sin el Nilo, Egipto sería pues, no mas que un verdadero arenal.
 
Podría hacerme más extensa en información sobre El Cairo y Egipto en este estilo de conversación escrita para convencerlos que El Cairo y Egipto son mucho más que el solo faraónico y sus sitios arqueológicos conocidos a lo largo del Nilo y que bien vale la pena dedicarle más días para la visita. Normalmente, los turistas se quedan dos días en El Cairo y luego hacen su crucero, con o sin Abu Simbel, dependiendo de la prisa ya que antes de conocerlo, por así planearlo anterior a este evento, la visita es corriendo y, corriendo, salen de este país. Hay mucho más que ver y estudiar aquí: su población y sus razas, , sobre su religión islámica; los beduinos y su vida como nómadas y el sistema de traslado de su aduar; sobre los coptos cristianos y los judíos. Además de las pirámides, sobre los obeliscos y pilonos, las momias, los hipogeos; la región del Lago el Fayun. Sobre Alejandría, que fuera la gran capital intelectual del mundo, precisamente, cuando la intelectualidad era “su crema”, su antigua Biblioteca y su Nueva Biblioteca; de otros cruceros, no tan populares, pero muy interesantes, bastante, que se internan por el Nilo pero hasta la tierra de los Nubios, etcétera, pero creo que lo que falta de explicar, para un viajero culto y experimentado como usted, no será tan difícil de encontrarlo en guías y otros libros sobre Egipto.

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